La diabetes puede reducir con los años la sensibilidad y la circulación de los pies. Eso hace que una pequeña rozadura, un callo o una uña mal cortada pasen desapercibidos y acaben en una herida que cuesta mucho curar. Por eso las revisiones periódicas con el podólogo son una parte importante del cuidado de la diabetes, aunque no notes nada.
Por qué la diabetes afecta a los pies
- Neuropatía: el azúcar elevado durante años daña los nervios y se pierde sensibilidad. Puedes no notar una piedra en el zapato o una quemadura.
- Mala circulación: llega menos sangre y las heridas cicatrizan peor.
- Cambios en la piel y en la forma del pie: piel más seca, durezas y deformidades que aumentan la presión en algunas zonas.
Señales de alarma
- Hormigueo, ardor, adormecimiento o pérdida de sensibilidad.
- Pies fríos, pálidos o de color violáceo.
- Heridas, ampollas o grietas que no curan.
- Callos con manchas oscuras debajo.
- Uñas engrosadas, encarnadas o con hongos.
- Hinchazón o calor en una zona del pie.
Qué revisamos en consulta
- Sensibilidad del pie, con monofilamento y otras pruebas sencillas.
- Circulación: pulsos, temperatura y color de la piel.
- Piel y uñas: callos, durezas, grietas, hongos y uñas encarnadas o engrosadas.
- Zonas de presión y deformidades como juanetes o dedos en garra.
- Calzado y, si hace falta, plantillas de descarga para repartir mejor la carga.
Cuidados diarios en casa
- Mira tus pies cada día, con un espejo si no llegas bien.
- Lávalos con agua templada (comprueba la temperatura con el codo) y sécalos muy bien, sobre todo entre los dedos.
- Hidrátalos a diario, pero no entre los dedos.
- No cortes callos ni durezas tú mismo ni uses callicidas.
- Corta las uñas rectas o pide que te las corte el podólogo.
- No camines descalzo, ni en casa ni en la playa.
- Revisa el interior del zapato antes de ponértelo.
- Usa calcetines sin costuras ni gomas que aprieten.
- No acerques los pies a estufas ni uses bolsas de agua muy caliente.
Cómo elegir el calzado
- Amplio, con puntera alta y ancha.
- Sin costuras interiores que rocen.
- Cierre que ajuste sin apretar (cordones o velcro).
- Cómpralo por la tarde, cuando el pie está más hinchado, y estrénalo poco a poco.
Cada cuánto revisarse
Como mínimo una vez al año, aunque no tengas molestias. Si ya hay pérdida de sensibilidad, problemas de circulación o has tenido alguna herida, las revisiones deben ser más frecuentes, según te indiquemos.
Cuándo acudir sin esperar
Ante cualquier herida, ampolla, cambio de color, hinchazón o dolor nuevo en el pie, consulta cuanto antes con tu podólogo o tu médico. En el pie diabético, el tiempo es muy importante.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cortarme yo las uñas y quitarme las durezas?
Si tienes diabetes, es más seguro que las durezas y las uñas las trate un podólogo, con material estéril y valorando tu sensibilidad y circulación.
¿Necesito plantillas especiales?
Solo si hay zonas de mucha presión o deformidades. Las diseñamos para descargar esas zonas con materiales suaves.
¿Es normal no notar dolor en una herida?
En personas con neuropatía, sí, y por eso es tan peligroso. Revisa tus pies a diario.
¿Con qué frecuencia debo cortarme las uñas?
Cada dos o tres semanas suele ser suficiente. Si te cuesta verlas o alcanzarlas, mejor que lo hagamos en consulta.
¿Quieres que lo veamos en consulta?
En Clínica Podológica Podosol (P.º de los Curas 16, Local 5, Alcalá de Henares) te damos cita por WhatsApp en el momento.
Este artículo es informativo y no sustituye a una valoración presencial por un podólogo. ¿Tienes dudas? Déjanos tu pregunta abajo y te responderemos.
